Presidente Santos, ¡renuncie!
Un mes ha tenido que pasar para que Juan Manuel Santos responda en público a las graves acusaciones sobre la financiación irregular de su campaña. El secreto a voces –ni tan secreto ya: la Fiscalía hoy le respira en la nuca al presidente– de que unos afiches de su campaña habrían sido pagados por la corrupta Odebrecht acaba de generar en la Casa de Nariño una versión renovada del "a mis espaldas" de Ernesto Samper. "Me acabo de enterar", dijo Santos sin ningún sentido de la vergüenza propia.
Que no se haya dado cuenta es un carretazo. Ya lo dijeron Juan Esteban Lewin y Juanita León hace unos días en La Silla Vacía: una multinacional contratista del Estado no dona plata para que el candidato no se entere. La financiación de la política en el mundo se hace para, digamos, sacarle todo el provecho posible al muñeco. Y buen provecho le sacaron a Santos, pues ahí está nuestra flamante Ruta del Sol que lo prueba. Entonces, por favor, que no nos crea tan ingenuo.
Que no se haya dado cuenta es un carretazo. Ya lo dijeron Juan Esteban Lewin y Juanita León hace unos días en La Silla Vacía: una multinacional contratista del Estado no dona plata para que el candidato no se entere. La financiación de la política en el mundo se hace para, digamos, sacarle todo el provecho posible al muñeco. Y buen provecho le sacaron a Santos, pues ahí está nuestra flamante Ruta del Sol que lo prueba. Entonces, por favor, que no nos crea tan ingenuo.

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